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La ciudad azul

Por Mordejay Guahnich (presidente de Mem Guímel e investigador)

DCIM104GOPRO
Paseando por nuestra Avenida Juan Carlos I, Rey. Podemos encontrar un variopinto escenario donde se entremezclan olores, sabores y colores. Pasear por nuestras calles nos invita a una retrospectiva de nuestro pasado.

La historia nos desvela las verdades y los pasos en falsos en cada momento, en cada época. Pasando factura de cada hecho u omisión,  sin dudar de sus buenas intenciones, por y para sus  ciudadanos. La historia es más que un libro “hoy un archivo informático”, algunos dirían que  es “la hoja de ruta” para llevar a buen puerto el inmenso Titanic que manejamos desde el puente.

Melilla, es una ciudad donde podemos disfrutar  de la  continua interrelación humana, cultural y religiosa. Olores, sabores y colores que percibimos en todas nuestras calles, locales, centros de trabajos, etc. Una realidad social fruto de la historia, mejorada con  la experiencia y pericia del bagaje en el escenario multicultural y multidisciplinar.

Por ello, todos y cada unos de nosotros debemos sentirnos orgullosos de vivir en estos apenas 12 kilómetros cuadrados, aprovechado su  espacio para edificar casas y asentar profundos cimientos de comprensión, libertad, respeto, convivencia…… Siendo un compromiso mantener este entendimiento, de forma individual y comunitaria.

Las instituciones y sus dirigentes, no tiene el compromiso, son depositarios de la responsabilidad para continuar manteniendo este respeto dentro de la realidad plural y multicultural.  Sabedores que el escenario actual será motivo de estudio e investigación,  mostrando  los resultados de sus méritos y fracasos.

La historia está escrita  para aprender de ella y no ser presa de sus mismos errores, “un pueblo que olvida su devenir histórico, está condenado a repetirlo”. Un simil de toda esta variedad y realidad multicultural,  se puede comparar a  un barco que toma como rumbo la ilusión de mejorar, y conseguir en libertad las excelentes condiciones de respeto y vida. Los pasajeros de este barco, en el pasillo, comedores, zonas comunes, tienen su  libertad limitada por  respeto a los demás. Para ello en la intimidad de sus camarotes, deben de trabajar y esforzarse para mejorar día a día dentro de la ética y moral. Llevando a la práctica estas lecciones aprendidas cuando nos toca convivir con personas de otras culturas e ideologías. Como en cualquier estado de derecho.

Por ello el capitán (instituciones y dirigentes), deben actuar diligentes y sensibles ante cada una de las situaciones, para conseguir que la convivencia sea real y plena. Es como un vaso de cristal, si se cae y se rompe, luego no es posible pegarlo a pesar de contar con pegamento de contacto, por muy caro que sea su valor.

Observar y escuchar condimentado con una gran cantidad de compresión y respeto, nos guiará para conseguir alcanzar esta convivencia anhelada de forma  plena y total.

Para ello la cultura dispone de los  mejores explosivos, la palabra y la pluma, para destruir los muros que se levantan por la falta de tacto y sensibilidad. La cultura con sus sonidos y movimientos, es sabia en acercar, siendo capaz de  sentar en butacas contiguas a personas que en la vida diaria ni se  cruzarían la mirada, pero ante el escenario aprende a disfrutar del espectáculo.Hoy es presente, mañana será historia, aprendamos a escribirla desde nuestro PC o Tablet  con renglones alineados y sin desviarnos del guión.

Hay que ser humilde y nuestra falta de conocimiento, no se convierta en una insensatez e imprudencia. Saber y conocer las otras culturas nos guiará para alcanzar el objetivo de  vivir con   respeto y comprensión, por igual.

Melilla es el mejor espacio público de España, con cabida para todas y cada una de las formas de pensar, adelgazando nuestras ideologías, siempre con respeto, sin imposiciones,  ni presiones.

Debemos aprender de la historia y enorgullecernos de vivir en una ciudad, cargada de este legado y riqueza humana que conforma el crisol  de nuestras calles. Melilla, debe ser la fuente donde beba toda España en esta realidad multicultural, trabajando para que sea el manantial Intercultural…….Nuestra bandera azul, es el testigo de la convivencia en esta singular ciudad española en el norte de África. Melilla, faro de la multiculturalidad que ilumina al resto de España.

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